viernes, 11 de marzo de 2016

AUSENCIA




Ausencia


Aquella tarde nada más abrir la puerta echó en falta la fragancia a rosas silvestres que habitualmente la saludaba. Depositó, como era su costumbre, el bolso en el perchero de la entrada, abandonó los manolos a su suerte, y se dirigió a su habitación. La cama estaba sin hacer, tal y como la había dejado esa mañana; y en el cuarto de baño, aún estaba el peine con cabellos tristes y abandonados. ¡Algo había ocurrido! En la vida había visto semejante fenómeno. Recorrió las estancias una a una, todas continuaban con su proverbial orden, pero con las persianas bajadas. Todo cambió al llegar a la cocina. En el fuego, una olla desprendía vapor y tufo a productos de huerta. Contrariamente a lo habitual, una puerta dentro de la estancia estaba abierta. Debía de ser la despensa. Se dirigió con decisión a ella, pero sus pies tropezaron con un bulto negro, en el que sólo destacaban unos ocasionales ribetes negros.
©Luisa L. Cortiñas


viernes, 22 de enero de 2016

CORAZÓN DE MUDANZA









Pues sí, pues no, catorce días deshojando la margarita y continuo con el corazón de mudanza.
No es un adiós, ni un hasta luego, es un “nos encontraremos tomando una caña”.
Desde hace tiempo “Cuentos para matar el viernes” se ha ido convirtiendo en una amalgama de desperdicios y ocurrencias sin reciclado previo, y no, no se lo merece, ni vos os lo merecéis.
El blog ha cumplido su función, que yo no dejara de escribir, pero la voz hace tiempo que está en otro lugar, con ecos poco apropiados para estas aguas.  
En algún momento tendré fuerzas para poner orden, limar asperezas, acicalar los lazos, y dar un poco de sentido a todo el caos que desde hace tiempo habita el blog.



…Cajas de cartón amontonadas en la entrada
"¿esto de quién es?",
"si no te importa me lo quedaré"
"te noto al hablar una forzada naturalidad"
Me puedo reír
y a solas llorar.

Corazón de mudanza.
Tengo el corazón de mudanza.
Corazón de mudanza…
By Tontxu


Nos vemos a la vuelta de la esquina.
PD: En face continuará la cosa como siempre. Enlazando lo mío y lo de otros.