lunes, 16 de marzo de 2015

LA SOMBRA DE CHÁVEZ ES ALARGADA






La tradición de adornar nuestros cementerios con cipreses viene de antiguo, son árboles longevos que no necesitan especiales cuidados, cuyas raíces crecen firmes bajo tierra, sin temor de que sinuosas curvas y ramificaciones puedan incordiar a los finados.
Hay otros árboles más humanos, menos estilizados, menos tristes, menos silenciosos, árboles cuyas ramas se enredan, y cuyas raíces son un galimatias de circunstancias y hechos.
Cuando Hugo Chávez, en compañía de otros, intentó en el año 1992 arrebatarle el timón del país a Carlos Andrés Pérez, nada ni nadie podía preveer que el comandante sería uno de esos árboles extraños e imprescindibles, divisible sólo por sí mismo, un número primo, no en vano el destino quiso que fuese el presidente número 47. Pocas veces un sólo dirigente puso de los nervios a tanto felón que anda suelto por los gobiernos de tantos países. Algo tenía que estar haciendo necesariamente bien. Nadie irrita a tantos por agachar la cabeza.

En el devenir fatal y golpista de la historia de Latinoamerica, Chávez fue una corriente de aire fresco, una puerta abierta a la esperanza para los miles de menesterosos que ese mal llamado sistema capitalista deja a espuertas en la cuneta.

Una vez en el poder unas cosas le salieron bien, otras incluso mejor, y unas cuantitas mal; más menos en eso consiste la historia de un país. En cualquier caso la intención inicial era correcta: que todo el país se beneficiara en mayor o menor medida de las riquezas con las que les había dotado la geografía. Por otra parte, Chávez, como buen converso, diseñó una constitución en la que tienen cabida elecciones revocatorias, es decir, bajo unas determinadas condiciones (entiéndase un número de firmas) se pueden convocar elecciones anticipadas por petición popular. ¿Por qué no lo intenta la oposición de esta manera? ¡Ah! Ya lo intentaron, perdieron y no olvidarán nunca su humillación, sus corazones de hierro no soportarían un segundo fracaso.

Uno de los pilares que Chávez consideró fundamental para alejar a sus ciudadanos de la miseria fue la educación, y sus planes, justo es reconocerlo, tuvieron bastante éxito, recientemente la UNESCO, organización altamente subversiva y antisistema, ha declarado a Venezuela libre de analfabetismo y es el segundo país latinoamericano en número de universitarios. Él es la estela que otros dirigentes siguen.

Mientras Chávez, como una hormiga, iba bajando la tasa de desempleo de su país y escolarizando a niños que acudían gustosos a las aulas aunque sólo fuese por comer caliente; en esta España nuestra, tan demócrata de toda la vida, el paro subía más que los espumosos, los pobres se multiplicaban como cucarachas, y muchos colegios rogaban y suplican por abrir sus comedores durante el verano y los fines de semana para que muchos niños puedan alimentarse de forma correcta.

Vamos a ser buenos.
Aceptaremos pulpo como animal de compañía, a Rajoy como un gran estadista internacional, y a Venezuela como dictadura, hay que reconocer que la tercera acepción es rara, rara, rerara.

Si uno introduce en San Google ¿cada cuanto tiempo se celebran elecciones en Venezuela? Éste, que todo lo sabe, contesta, y así nos enteramos de los presidentes van cada seis años, los diputados cada cinco, y los alcaldes cada cuatro. Curiosa dictadura esa que se hincha a votar, y en la que además participa un 78,71 % de la población llamada a urnas.

En los últimos tiempos, inundan los telediarios de las cadenas de TV españolas, la mudez a la que se ve sometida la oposición venezolana, curiosamente los españoles sólo conocemos esa oposición, con lo cual el sentido común me hace suponer que la oposición no es tan pobre ni tan muda. En cuanto a la prensa escrita, salvo Panorama, el resto de periódicos de largo recorrido son privados: El Universal (capital español), Últimas noticias, El Nacional... Ganan por goleada los medios de propiedad privada.

Pero dejemos los datos, que aburren (y tengo que buscarlos, que haberlos hay) y vamos al sentido común que tanto escasea.

Bien mirado ¡Menuda dictadura de mierda la de Maduro! Los ciudadanos votan. Los opositores golpistas, en algunos casos, acaban de alcaldes de las ciudades más importantes del país. Las señoras de esos opositores salen y entran de esa frontera como pedro por su casa, y son recibidas por los dirigentes europeos, especialmente españoles, como si fueran lideres de una banda de rock.

¿No me digan ustedes que no es una dictadura rara?

Lo más extraordinario, es que la sombra de Chávez, más larga y longeva que la de los cipreses, y sus previsiones políticas, tienen un alcance infinito. Cuentan los demócratas de toda la vida que antes de morir, en el más absoluto de los silencios (él que sólo calló cuando muerto) fundó Podemos. Eso es tener visión de futuro, lo demás ya si eso.

Por último, el casi negro de la kelly blanca con Maduro se ha atrevido a hacer lo que no tuvo valor cuando Chávez mandaba, declarar a Venezuela una amenaza para su seguridad (hay que tener en cuanta que las directivas de Gene Sharp no le han funcionado muy bien con este país).
Si yo fuera dictadora, nunca, jamás, hubiera vendido gasóleo barato a los pobres de Boston ¡qué cada capitalista aguante la miseria de los suyos!
Me estoy dando cuenta de que yo como dictadora sería terrible, Chávez y Maduro, sin duda, son bastante mejores personas que yo.

PD: Si alguien ha tenido la paciencia de llegar hasta el final de este escrito se preguntara que hago publicando esto, cuando ayer se publicó este otro artículo altamente recomendable.
La respuesta es sencilla, tenía el artículo a medias desde hace quince días. ¡En fin!
Luisa L. Cortiñas


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