viernes, 27 de noviembre de 2015

LOS HIJOS DE LOS OTROS

Óleo. Autor: la menda lerenda

El cuadro no tiene nada que ver con el tema de hoy, pero después de meses y meses esperando las últimas pinceladas, que salga a la luz y se vaya con la música a otra parte.


LOS HIJOS DE LOS OTROS

Cuando las cosas van mal
nada mejor que una guerra.
Disminuye la población,
aumenta el respeto a las autoridades,
y  la estupidez,
único recurso infinito con el que contamos
se multiplica por esporas.

No hay nada más bello
que un  ejército equipado:
metralleta, cantimplora
y  obediencia por cerebro.

Ni dios, ni patria, ni banderas
claman por las esquinas los entes que ahora tienen libertad de expresión.
(La que los demás perdimos)
Las guerras todo ganancia, saben,
un cerdo que no acaba hasta que le hemos devorado el rabo.

Sí.
Aceptaré el trato
con algunas condiciones.
Todos a la guerra.
Los hijos de los partidarios
vayan abriendo filas,
detrás padres y abuelos,
y en pos de la igualdad
que no falten mujeres
en el  lugar que quieran,
que muestren a la plebe
lo bien que revientan cabezas los morteros
y  la cordura
y  la incertidumbre,
y el caos,
y el miedo.
Cuando regresen con el corazón muerto en brazos,
… Aceptaré el trato…
cuando los hijos de los otros, los de ellos
vayan,
cuando los hijos de los otros, los de ellos
vuelvan,
Cuando ellos…
Mandaremos a los nuestros.
Entiéndanme, no tengo nada en contra de las guerras,
sólo pido a sus partidarios que den ejemplo,
un buen ejemplo.
©  Luisa L. Cortiñas

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Mientras no me maten, seguiré matando el viernes.